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PARA SABER MAS

A partir de ahora, os invitamos a que conozcáis algo más de las piezas de nuestro museo. Las piezas elegidas pertenecen al MNAR digital


- Tintero de bronce con decoración nielada



- Cuenco de vidrio en forma de pez


- Pendientes (Crótalos)

Nº Inventario: CE37249

Dimensiones: Alt. 37 mm. Anch. 20 mm.

Material: oro, perla y granate

Procedencia: Compra

Datación: siglo III-IV d.C.



Pareja de pendientes en excepcional estado de conservación. Están realizados en oro, con incrustaciones de perlas y granates. Tiene una estructura tripartita, que se configura con un rosetón de trabajo calado –opus interrasile- lobulado al exterior, clon perla central y seis granate en posición radiada, con descubiertos de peltas en los huecos libres. El segundo cuerpo es horizontal, de nuevo con estructura calada, del que penden cuatro cuerpos sujetos a argolla soldad. Se trata de sendas piezas simétricas, con engaste en lonsange de granate y perla ensartada final. Esta tipología de pendientes era bien conocida en Roma, denominados “crótalos” –crotalia- por el ruido que hacían los vástagos finales similar al que reproducía este instrumento musical. Así dice Plinio en su Historia Natural al hablar de las perlas “Es un honor para las mujeres llevarlas en los dedos o bien por parejas o por tríos en las orejas,... ya que cuando las llevan así, les llaman crótalos, como si se regodearan incluso por el mismo entrechocar y sonar de las perlas” (Libro IX, 114). La pareja de crótalos ingresaron en el Museo en 2001, tras la comprar por el  Estado de la colección privada de Luis Quirós, conformada por interesantes piezas arqueológicas procedentes del solar emeritense.

N . B .

Para saber más:

CASTELANO HERNÁNDEZ, A. (2001): “Nuevas piezas de orfebrería en el Museo

Nacional de Arte Romano”, Anas-14, 19-27.



- Reloj de Sol

Una de las piezas singulares de la colección estable del Museo, inventariada con el número 37.405, es el cuadrante solar aparecido en las excavaciones del Teatro romano. Se halla expuesto en las salas dedicadas a este importante monumento emeritense. Está tallado en un bloque de mármol, vaciado en parte para conformar el huso esférico, en el que aparecen grabadas las líneas equivalentes a solsticios y equinoccios; presenta una parte paralepípeda, con plano frontal inclinado y rehundido (tal vez para servir de asiento a algún elemento añadido, hoy desconocido), que actúa como elemento sustentante, y mide cuarenta y siete centímetros de alto por sesenta y uno de ancho y treinta y ocho y medio de profundidad. Se ha fechado en el siglo I d.C.


Este reloj de Mérida, en tanto que esférico, es una proyección cónica de la bóveda celeste sobre una superficie. Todo él está grabado en el seno de un huso esférico de 52º de amplitud. El artífice que lo fabricó realizó los cálculos matemáticos para que fuera situado en una latitud de 38º, y como quiera que la latitud de Mérida sea de 38º 55’ es por lo que puede asegurarse que la pieza se hizo expresamente para el lugar en que se halló. El gnomon del reloj emeritense debió ser una pequeña esfera de 10 mm. de diámetro, situada en el centro de proyección de la esfera. En la superficie se advierten dos pequeños taladros que bien pudieran haber servido para alojar sendas espigas metálicas en las que apoyar las esferitas, cuya sombra proyectada marcaría las horas. Dicha sombra comenzaría a proyectarse cuando el sol hubiera ganado en el horizonte astronómico determinada altura. El reloj de sol de Mérida divide el día en doce horas reales de sol, desde que aparece hasta que se oculta en el horizonte, siendo la duración menor que las correspondientes a las horas romanas.

Para saber más: MÉLIDA ALINARI, J.R.“El Teatro Romano de Mérida”. RABM, 1915, p. 36;. RAYA ROMÁN, J.M. Los cuadrantes solares en la arquitectura: nuevos diseños. Sevilla, 1989, pp.146-159; ALMAGRO GORBEA,A. y RAYA ROMÁN, J.M.“Estudio fotogramétrico del reloj romano de Mérida”.Anas, 9 (1996), pp. 79-88. J. L. B.